Aunque hasta la mitad de los micronutrientes (vitaminas, minerales, polifenles, oligoelementos, …) y mucha fibra de una fruta está en la piel solo se debería ingerir la piel en el caso de tener todas las garantías de que no haya sido tratada con productos nocivos para las personas y aún así se debería limpiar bien para eliminar posibles gérmenes o bacterias. Evidentemente hablamos de la fruta de piel comestible como la manzana o el melocotón y no pieles como la de la naranja o el kiwi.

Cuando hablamos de frutas con piel tipo la naranja, la parte blanca es pura fibra, con lo que si quereis consumir fibra, aprovechad al máximo la parte blanca de la piel.

Si cuando vais a comprar fruta veis que tiene una piel inmaculada, sin ninguna pequeña mancha ni agujerito y tan brillante que parece que sea del museo de cera, deberíais plantearos, porque los animales, con el instinto que tienen, no la han ni tocado. También os deberíais preguntar si le han aplicado algún tipo de sustancia abrillantadora. ¿Creeis que a vuestro cuerpo le van bien las sustancias que asustan o matan a los animales a los que les gusta la fruta? Y los abrillantadores, ¿Le sientan bien a tu cuerpo?

Si la fruta se toma por una necesidad concreta la cosa ya cambia. Por ejemplo, en <a href=»http://www.consumer.es/web/es/alimentacion/aprender_a_comer_bien/alimentos_a_debate/2002/04/08/40903.php»>el caso de la manzana</a>, la podéis tomar para el estreñimiento aprovechando la fibra de la piel o para frenar las diarreas, sin piel, rallada y dejándola oscurecer antes de ser comida para que aparezcan los taninos, que son astringentes.

Recordad: Tendréis más problemas por ingerir algo malo que beneficios por ingerir algo bueno.