La obesidad infantil está tomando proporciones alarmantes en muchos países y supone un problema grave que se debe abordar con urgencia. En los Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por las Naciones Unidas en 2015, la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles se consideran prioridades básicas. Entre los factores de riesgo para las enfermedades no transmisibles, la obesidad suscita especial preocupación, pues puede anular muchos de los beneficios sanitarios que han contribuido a la mejora de la esperanza de vida.

Los progresos en la lucha contra la obesidad infantil han sido lentos e irregulares. En 2014 se estableció la Comisión para acabar con la obesidad infantil a fin de que examinara los mandatos y estrategias existentes y los ampliara para resolver carencias.

Tras mantener consultas con más de 100 Estados Miembros de la OMS y examinar casi 180 comentarios en línea, la Comisión ha emitido un informe en el que presenta un conjunto de recomendaciones para combatir con eficacia la obesidad en la infancia y la adolescencia en diferentes contextos mundiales.

¿Qué es la obesidad?

La obesidad se define como la acumulación anormal o excesiva de grasa que puede perjudicar la salud. En los lactantes y los niños que están creciendo la obesidad se mide según los «patrones de crecimiento infantil» de la OMS (talla/estatura para la edad, peso para la edad, peso para la talla, peso para la estatura e índice de masa corporal para la edad) y los datos de referencia sobre el crecimiento entre los 5 y los 19 años (índice de masa corporal para la edad) .

¿Cómo se diferencia esto de la manera en que se mide la obesidad en los adultos?

En los adultos el sobrepeso se define como el índice de masa corporal (IMC) de la persona. Este es un índice simple del peso para la estatura, definido como el peso de una persona en kilogramos, dividido por el cuadrado de su estatura en metros (kg/m2). En los adultos, el IMC de 25 o más se considera sobrepeso; y un IMC de 30 o más se considera obesidad.

¿Cuáles son las consecuencias sanitarias de la obesidad infantil?

Los lactantes y niños obesos probablemente seguirán siendo obesos en la edad adulta y, por lo tanto, tendrán más probabilidades de desarrollar diversos problemas de salud en la edad adulta. Entre ellos:

  • cardiopatías;
  • resistencia a la insulina (con frecuencia es una señal temprana de diabetes inminente);
  • trastornos osteomusculares (especialmente artrosis, una enfermedad degenerativa muy discapacitante que afecta las articulaciones);
  • algunos tipos de cáncer (endometrio, mama y colon);
  • discapacidad.

¿Cómo se puede prevenir la obesidad infantil?

Se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida. Una vez incorporados los alimentos sólidos, las familias pueden:

  • limitar la ingesta calórica total de grasas y azúcares;
  • incrementar el consumo de frutas, vegetales, legumbres y cereales integrales;
  • asegurar que los lactantes y niños pequeños tengan oportunidades de moverse sin límites y que los niños mayores de cinco años realicen actividad física periódica (60 minutos al día).

La OMS ofrece 6 consejos para acabar con la obesidad infantil.